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1/4/2009 Que la vida los colme el 2009 
"...La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por
arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo
será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una
única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos
nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente
del pasado milenio.
Aunque
no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el
derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las
Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero
la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver,
oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado
derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar
los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
la
gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la
computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por
el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se
incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen
quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás,
como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber
que juega;
en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
la
muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni
por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el
mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza,
y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
la
justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
una
mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será
presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará
Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo
serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en
los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
los
desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque
ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se
perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos
de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza,
hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin
que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la
perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en
este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la
última y cada día como si fuera el primero."
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