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10/25/2007
MARCEL PROUST
|El día 18 de noviembre del año 1922 muere, a los 51 años, el escritor francés Marcel Proust. De su obra más afamada, la serie de siete novelas que componen En busca del tiempo perdido, recordaremos el fragmento más nombrado -seguramente porque relata lo que, además de episodio dentro de la historia, es a la vez el gesto fundamental de toda la obra: la evocación-, que se encuentra en el principio de Por el camino de Swann, la primera entrega:
«Me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba…
[…] En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]»
Primeras páginas de Por el camino de Swann con correcciones de mano del mismo autor. El Manuscrito fue vendido en subasta pública por Christie's en julio de 2000 por 663.750 dólares, lo que constituye un récord del mundo para un manuscrito literario francés.
Homenaje a Marcel Proust. En busca del tiempo perdido
Alejandro Carlos Rosco Téllez 2005
10/23/2007
Creadora multifacética Delia del Carril, "La hormiguita",
vuelve a pintar su ícono:los caballos

La historia de Delia del Carril (1885-1989) está llena de sucesos fantásticos que bien podrían dar para un buen guión de Hollywood. Sus padres, ricos estancieros argentinos, solían viajar durante los inviernos a Europa con sus trece hijos, y para que los pequeños tuvieran leche fresca durante el viaje, embarcaban una vaca junto a su voluminoso equipaje.
Sus primeros recuerdos están empapados del bohemio París, donde asiste a los más exclusivos colegios. Ahí, Delia se codea con los artistas más importantes de la época, como Fernand Léger, con quien inicia sus estudios plásticos. Luego conocería a Juan Gris y a Pablo Picasso.
Extravagante
Antes de la Primera Guerra Mundial, se casa con un playboy argentino al que Volodia Teitelboim califica de "vividor intelectualizado". La pareja parte de luna de miel a Alaska, para después compartir residencia entre París y un castillo que compran en las Baleares. Pero la relación no es para nada idílica y termina en una dolorosa ruptura. En Francia, Delia conoce al poeta español Rafael Alberti, quien le presenta a Pablo Neruda. Los biógrafos del autor de Canto general advierten que el flechazo es instantáneo.
 El Premio Nobel y la artista se casan en México, en 1943, un año después de la muerte de Malva Marina, la hija del vate con su primera esposa María Antonieta Hagenaar. Pero es luego de su separación de Neruda, a fines de los 50, cuando comienza la plenitud creativa de "La hormiguita", bautizada así por sus amigos por su incansable actividad. "Todavía no se le ha hecho la justicia que se merece. Delia del Carril ha sido muy silenciada", señala la escritora Virginia Vidal, autora del libro Hormiga pinta caballos (RIL editores). A través de diversos testimonios, el volumen recorre, fundamentalmente, los últimos años de la creadora, a juicio de Vidal, "los más prolíficos. Lo que más impresiona es que a sus 70 años, estando ya sola, comienza a trabajar con ese ímpetu, con esa fuerza tan extraordinaria. En esa época ingresa al Taller 99 y es el corazón de este colectivo de artistas, en un momento muy importante para el grabado nacional. Nemesio Antúnez, Eduardo Vilches... todos acuden a ella. De manera muy original, logra que el trabajo sea participativo". La autora profundiza en la obra plástica de "La hormiguita" y, en especial, en uno de sus íconos, los caballos: "Desde pequeñita amó este tipo de animales, tanto que en Europa la llamaban 'La chevalier' (la caballera). Ella convierte al caballo en símbolo de las emociones y sentimientos del hombre".
En la portada del libro aparece Delia del Carril elegante y con sus ojos bien encendidos: "Es que el poeta español Miguel Hernández decía que tenía los ojos boquiabiertos. Quise poner esa imagen, porque revela el perpetuo asombro de Delia ante todo", puntualiza Vidal. En el espíritu de hacerle justicia a su veta creadora, a partir del 7 de septiembre, el Museo Nacional de Bellas Artes abrirá la muestra "50 años-Taller 99": "Quisimos celebrar este importante aniversario con una maravillosa exposición, que quiere ser muy didáctica y cronológica, incluyendo desde los fundadores, como Nemesio Antúnez, Roser Bru y Delia del Carril; hasta hoy", señala Carmen Valbuena, miembro del Taller 99 y curadora de esta muestra.
Alas de libertad
Y sobre la presencia del trabajo de "La Hormiguita", agrega que el coleccionista Emilio Elena prestó seis grabados, "entre ellos está 'El padre', uno de los más importantes. Los miembros fundadores, como ella y Nemesio, le dieron una impronta muy emotiva a este grupo de artistas". Milán Ivelic, director del Museo de Bellas Artes, agrega: "Para Delia del Carril, pasar por el Taller 99 fue clave, porque en él recibió ese espíritu libertario y creativo que hace que este colectivo perdure hasta hoy".
10/13/2007
Doris Lessing: Premio Nobel de Literatura 2007
La Academia Sueca ha escogido a la novelista por "la épica de su experiencia femenina, que, con con escepticismo, fuego y poder visionario, ha sometido al escrutinio una sociedad dividida."
Ni Magris, ni Philip Roth, ni Vargas Llosa. La Academia Sueca ha superado todas las quinielas y ha escogido a Doris Lessing (Kermanshah, Persia, 1919), autora de La hendidura, como nuevo Premio Nobel de Literatura.
A la hora de tomar esta decisión, el jurado ha valorado "la épica de su experiencia femenina, que, con con escepticismo, fuego y poder visionario, ha sometido al escrutinio una sociedad dividida".
Vida y obra
Hija de padres ingleses aunque nacida en la antigua Persia, Doris Lessing es autora de libros como El cuaderno dorado, Vencida por las sábanas o Canta la hierba, entre más de cuarenta obras.
A los seis años se trasladó a la actual Zimbabwe, donde conoció la discriminación racial, y en 1955 se asentó definitivamente en Inglaterra.
Príncipe de Asturias de las Letras en 2001, ha sido ícono de las causas marxistas, anticolonialistas, anti-segregacionistas y feministas. Su obra siempre ha estado marcada por un fuerte componente autobiográfico y es conocida por sus críticas constantes e implacables contra aspectos como la discriminación racial o la defensa de la mujer.
En su último libro, La hendidura, Lessing aborda el tema de la convivencia entre hombres y mujeres a través de una ficción según la cual el origen de la especia humana estaría en una raza de féminas acuáticas, mientras que los varones son una variación menor y más tardía.
Once mujeres en más de un siglo
2007 - Doris Lessing (nacida en 1919), Gran Bretaña 2004 - Elfriede Jelinek (nacida en 1946), Austria 1996 - Wislawa Szymborska (nacida en 1923), Polonia 1993 - Toni Morrison (1931), EE.UU. 1991 - Nadine Gordimer (1923), Sudáfrica 1966 - Nelly Sachs (1891-1970), judía de origen alemán que luego adquirió ciudadanía sueca 1945 - Gabriela Mistral (1889-1957), Chile 1938 - Pearl S. Buck (1892-1973), EE.UU. 1928 - Sigrid Undset (1882-1949), Noruega 1926 - Grazia Deledda (1871-1936), Italia 1909 - Selma Lagerlöf (1858-1940), Suecia
A última hora, los rumores sobre que este sería una mujer la galardonada iban en aumento. En Estocolmo se aseguraba que la mujer del director de la Academia Sueca, la catedrática de Literatura Ebba Witt-Brandström, había hecho toda una campaña para influir en la decisión de su cónyuge, ya que en más de un siglo de historia de este galardón sólo habían sido reconocidas una decena de mujeres.
El Nobel de Literatura está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros y se entregará junto al resto de los galardones el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, el creador de la dinamita Alfred Nobel.
La extinción del hombre culto
DORIS LESSING
Érase una vez un tiempo -y parece muy lejano ya- en el que existía una figura respetada, la persona culta. Él -solía ser él, pero con el tiempo pasó a ser cada vez más ella- recibía una educación que difería poco de un país a otro -me refiero por supuesto a Europa-, pero que era muy distinta a lo que conocemos hoy. William Hazlitt, nuestro gran ensayista, fue a una escuela a finales del siglo XVIII cuyo plan de estudios era cuatro veces más completo que el de una escuela equiparable de ahora: una amalgama de los principios básicos de la lengua, el derecho, el arte, la religión y las matemáticas. Se daba por sentado que esta educación, ya de por sí densa y profunda, sólo era una faceta del desarrollo personal, ya que se esperaba de los alumnos que leyesen, y así lo hacían.
Este tipo de educación, la educación humanista, está desapareciendo. Cada vez más, los gobiernos -entre ellos, el británico- animan a los ciudadanos a adquirir conocimientos profesionales, mientras no se considera útil para la sociedad moderna la educación entendida como el desarrollo integral de la persona.
La educación de antaño habría contemplado la literatura e historia griegas y latinas, y la Biblia, como la base para todo lo demás. Él -o ella- leía a los clásicos de su propio país, tal vez a uno o dos de Asia, y a los más conocidos escritores de otros países europeos, a Goethe, a Shakespeare, a Cervantes, a los grandes rusos, a Rousseau. Una persona culta de Argentina se reunía con alguien similar de España, uno de San Petersburgo se reunía con su homólogo en Noruega, un viajero de Francia pasaba tiempo con otro de Gran Bretaña, y se comprendían, compartían una cultura, podían referirse a los mismos libros, obras de teatro, poemas, cuadros, que formaban un entramado de referencias e informaciones que eran como la historia compartida de lo mejor que la mente humana había pensado, dicho y escrito. Esto ya no existe.
El griego y el latín están desapareciendo. En muchos países la Biblia y la religión ya no se estudian. (...) Hay un nuevo tipo de persona culta, que pasa por el colegio y la universidad durante veinte, veinticinco años, que sabe todo sobre una materia -la informática, el derecho, la economía, la política-, pero que no sabe nada de otras cosas, nada de literatura, arte, historia, y quizá se le oiga preguntar: "Pero, entonces, ¿qué fue el Renacimiento?" o "¿qué fue la Revolución Francesa?".
Hasta hace cincuenta años a alguien así se le habría considerado un bárbaro. Haber recibido una educación sin nada de la antigua base humanista: imposible. Llamarse culto sin un fondo de lectura: imposible.
Durante siglos se respetaron y se apreciaron la lectura, los libros, la cultura literaria. La lectura era -y sigue siendo en lo que llamamos el Tercer Mundo- una especie de educación paralela, que todo el mundo poseía o aspiraba a poseer. Les leían a las monjas y monjes en sus conventos y monasterios, a los aristócratas durante la comida, a las mujeres en los telares o mientras hacían costura, y la gente humilde, aunque sólo dispusiera de una Biblia, respetaba a los que leían. En Gran Bretaña, hasta hace poco, los sindicatos y movimientos obreros luchaban por tener bibliotecas, y quizás el mejor ejemplo del omnipresente amor a la lectura es el de los trabajadores de las fábricas de tabaco y cigarros de Cuba, cuyos sindicatos exigían que se leyera a los trabajadores mientras realizaban su labor. Los mismos trabajadores escogían los textos, e incluían la política y la historia, las novelas y la poesía. Uno de sus libros favoritos era El Conde de Montecristo. Un grupo de trabajadores escribió a Dumas pidiendo permiso para emplear el nombre de su héroe en uno de los cigarros.
(...) Vivimos en una cultura que rápidamente se está fragmentando. Quedan parcelas de la excelencia de antaño en alguna universidad, alguna escuela, en el aula de algún profesor anticuado enamorado de los libros, quizás en algún periódico o revista. Pero ha desaparecido la cultura que una vez unió a Europa y sus vástagos de ultramar.
Una merienda en el campo (fragmento) " ¿Cómo podemos saber si vieron lo que nosotros vemos? Quizá cuando miraron las colinas, valles, árboles, se hicieron con lo que vieron en una forma que nosotros no comprendemos, como los aborígenes en Australia pueden ser parte de un paisaje a través del canto. Quizá, avizorando, de espaldas a las pinturas que habían ejecutado, ellos eran el paisaje, eran lo que veían. En ocasiones la gente de hoy tiene destellos o momentos, que son como si formaran "parte de todo", emergen en "todo"; ondean en árboles, plantas, suelo, rocas y pasan a ser uno con ellos. ¿Cómo sabemos que esta condición, que se consigue sólo temporal y ocasionalmente, y por rara gente, no fue su estado permanente? "
10/11/2007
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* Regresa a menudo y tómame
Sensación bien amada
Regresa y tómame
* Cuando la memoria se despierte
Cuando un antiguo deseo pase por la sangre
Cuando los labios y la piel recuerden
Y las manos crean tocar de nuevo
* Regresa a menudo y tómame
De noche
A la hora en que los labios y la piel recuerdan
K. Kavafis (poeta griego) 1863/1933 |
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